Ya para qué

Poescritos

El anhelaba quererme pero ya para qué.18058068_1289906041057880_6201204071177969445_n
Yo lo había amado por años y nunca volteó a mi dirección.
Siempre se encontraba navegando por otros destinos y otras tormentas.
Me dedique a esperarlo en aquel muelle para que cuando desembarcara lo primero que viera fuera a mí, pero en incontables veces nunca lo hizo.
Por un buen tiempo no deserte hasta que me canse y separe nuestros caminos, en silencio, sin hacer ruido.
Él se fue a la mar sin ningún ancla y yo decidí no esperar más y me lancé a descubrir tierra firme.
Ahora, que la vida me sonreía y lo había enterrado por completo, la vida tuvo una manera muy irónica de reconectar nuestros destinos.
Cuando desembarque de mi ultimo viaje al extranjero ahí estaba él, recargado en una pared, con la mirada pérdida y su ropa sacudida por el feroz viento.
Los muertos también se levantan, pensé.
Parecía ansioso, malhumorado, había algo diferente en él, por supuesto había cambiado. Yo avanzaba sin dejar de observar su silueta mientras se fumaba un cigarro o al menos lo intentaba.
Nuestro reencuentro se dio como algo fortuito -increíblemente-, él no estaba ahí por mí como nunca lo estuvo antes, pero cuándo nuestras miradas se encontraron pude ver el brillo en su mirada, ese que tienes cuando encuentras tu juguete favorito, ese que creías haber perdido.
Me quedé estupefacta. No sabía que hacer y por unos cuantos segundos que me parecieron eternos pensé seriamente en echarme a correr… Hasta que el dijo mi nombre y camino hacia mí.
Salí de mi ensimismamiento e intente fingir mi mejor sonrisa.
No permitiría que ese hombre se enterara de nada y mucho menos que me afectará como lo había hecho en el pasado.
Yo había crecido y sobre todo aprendido que la vida es muy corta cómo para desperdiciarla en anhelar que alguien te ame…
Él quería quererme, tenerme, pero ya para qué. Ya era demasiado tarde.

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