Estoy arreglando cosas
La casa desordenada a juego con mi corazón
La falta de verdades absolutas
Tus mentiras con migajas
que quizá no debí seguir
Arreglo también la cama
No ha cambiado desde que te fuiste
Tampoco lo ha hecho este cerebro roto
Reparándose en el día
Desplomándose cada noche
Trato de limpiar la cocina
Lo mismo que mis lagrimas
Que caen sobre las hojas de limón
Pongo el agua en la tetera
y es mi pecho el que arde
Sé que te gusta la manzanilla
La tiré a la basura cuando lo supe, hoy.
También me deshice de las ganas de llamarte
De esta confianza a medias
Que nunca te gustó, pero que era tuya
¿Tenía yo razón?
Ahora ya no creo nada
Sólo repito la frase de mi madre:
“Sé fuerte, que tú puedes”.
Puedo y lo soy.
Debería también limpiar el baño
Pero el esfuerzo de no reclamarte
Me dejó agotada, tirada
Silbando el ruido en mi cabeza
Que empuja más que el de la tetera
Hay muchas cosas que siguen sobre ese sillón
Al igual que el dolor y los recuerdos
No voy a moverlos
Pero te hice té, para tres
Para que le alcancé a ella también
Tal vez yo guarde el silencio, o una mala decisión,
O lo que me dé la gana
Como cuando cambié el café por tu compañía
Las ganas de compartir contigo
De tener algo en común.
Te dejo el frío y las mentiras
que nunca se quedan escondidas
la falta de amor
La basura, mis zapatos rotos
Y este olor a desdicha.
Les arregló el té en la repisa
De esta casa que ya no es mía
que un tiempo pareció nuestra
en un pasado impenetrable
que no se puede arreglar.
