Cumplir años es no cumplir
con las fantasías soñadas a los seis
la vida trazada de mis padres
los sueños que poco a poco se diluyeron
porque estaban escritos con tinta deleble
marca ‘mi determinación’.
Es pasar por el umbral del pasado y el presente
y darse cuenta que no hay futuro
que nunca lo hubo
siempre vamos un paso atrás
a la expectativa de una vida que se acaba
de la que no queremos saber
ni ver, ni hablar
sobre todo cuando no es aquella
que a los 12 nos prometimos conseguir.
Cumplir años es no cumplir
con la salud mental intacta
el encuentro con la felicidad
los amigos que juraste lo serían siempre
porque ni siquiera puedes ser tu propio amigo.
Es envejecer con pena y no gloria
En el desorden de tu propia habitación,
a la que a veces llamas casa, pero no hogar
un hogar no se mantiene solo
y no hay nadie ahí que pueda abrazarte.
Cumplir es no cumplir más que con los años
que no puedo detener
con las situaciones que no puedo controlar
y me llevan a la deriva
con la única certeza de que algún día,
ni siquiera sé cuándo, he de morir.
