Té.
Chai caliente y un poco de leche, para ser exactos.
-¿Ves cómo has cambiado?
Solías decirme a manera de broma cuando no estaba de acuerdo contigo en alguna cosa.
Reía fuerte y claro con eso. Extendías tus brazos sobre mi cintura y besabas
mi frente. Terminábamos haciendo lo que querías: viendo tu película favorita, comprando el helado de tu preferencia, o tomando té en lugar de café.
Eras de lo peor, con tu ternura provocabas que te amara cada día más. Ninguno de los dos cambiaba a pesar de los años, éramos los mismos… Hasta que fuiste.
-Ahora sí, ¿Puedes ver como he cambiado?
En este momento estoy tomando té, pero quisiera tomarte en su lugar.
Ya no sonrió, deje el café y mi refri siempre está lleno de tu helado favorito.
¿Qué me has hecho?
¿Ves lo cruel que eres?
¿Por qué te fuiste?
¿Por qué me abandonaste?
¿Por qué moriste?
