
Eres mi secreto peor guardado a la una de la madrugada
cuando el insomnio ronda por mi cama y te pienso.
A las dos de la mañana cuando una llamada tuya me levanta
y te anhelo.
Mi secreto peor guardado a las tres de la mañana cuando
por azares del destino o precisión de mi camino coincidimos,
y te miro y te deseo.
Mis ojos me delatan, mis manos tratan de acariciarte y los
roces accidentales de nuestra piel traicionan mis soliloquios matinales.He jurado ignorarte más de una vez. Sin embargo,
en contradicción como suelo hacer, aquí estás tú de nuevo.
A veces cerca, a veces lejos.
En ocasiones acosándome por las noches
o en el día apoderándote de mis pensamientos.
Encerrándome en ellos en un monologo de ti.
Créeme cuando te digo que eres mi secreto peor
guardado hasta en mis sueños, en ellos me delato:
te digo, lo grito, te tengo…
Mi secreto peor guardado cuando me preguntan por ti
y les platico.
Cuando ella me pregunta si me gustas
y sin titubear se lo confirmo.
Cuando me conformo con fragmentos de ti
y aun así sonrío.
Mi secreto peor guardado cuando llega la hora de la cena
y te añoro, y te llamo y te solicito.
Cuando mi risa desvanece.
Cuando te marchas.
Cuando lo ignoras.
Cuando lo sabes.
Cuando eres un imbécil.
Eres mi secreto peor guardado cuando eres un egoísta y
quiero llorar pero no puedo.
Mi secreto peor guardado cuando rompo en gimoteos.
Cuando mis suspiros me llevan a ti.
Cuando prometo no volver a hablarte.
Cuando me preguntan que tengo.
Cuando mi amiga te odia hasta morir.
A las seis de la tarde cuando no te veo.
A las 10 de la noche cuando te escribo.
A media noche cuando te espero.
En los minutos siguientes cuando no llegas.
En las reiteradas ocasiones en las que sólo juegas… conmigo.
Desde el momento que “lo nuestro” se volvió clandestino.
Eres mi secreto peor guardado cuando nadie debería
saber de ti, pero lo hacen.
Eres mi secreto a voces.
Mi suplicio.
Mi “ya lo quiero”.
Mi secreto fallido.
