De dos a cuatro

Poescritos
De dos a cuatro veo tu figura resplandeciente en mi cuarto;
mojas mi piel con tu mar salado y besas mi cuerpo sin
detenerte en el llanto.
De dos a cuatro somos deseo, y soy el remedio a tu soledad,
a tu carente búsqueda de la verdad, a tu tedio y
a la inexistente inocuidad.
De dos a cuatro te pierdes en mi monte y desalojas,
desesperadamente, la maleza como tal caballero
sin renombre.
De dos a cuatro voy, de dos a cuatro vas.
De dos a cuatro me pierdo, de dos a cuatro sé que me encontrarás.
De dos a cuatro me das lo de siempre, pero no lo que me canso de esperar.
De dos a cuatro me das lo de siempre, pero no lo que me canso de esperar.
En escasas horas me elevas, me llevas, y después llega la realidad.
De dos a cuatro caigo, te desvaneces;
De dos a cuatro caigo, te desvaneces;
somos un circulo sin acabar

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