Mi nada

Poescritos

Eres mi nada oculto en el pensamiento distante, mi pudo ser en mis noches de desvelo, mi confusión en aquel suspiro ciego… Eres ese beso que no debió de haber sucedido, eres mi anhelo ya perdido, eres mi espera, la añoranza, mi desesperanza. Eres mi «lo prefiero como amigo» (a no tenerle). Eres silencio. Ese silencio.
Eres este escrito, cada palabra, cada pausa, cada punto, cada letra… Cada búsqueda al pronunciarte, recordarte. Eres desconcierto, eres mis nervios, eres decisión y olvido… Eres lo que nunca fuiste, y lo que nunca sera; eres tuyo, quizás suyo pero no mío. Hombre lejano, momentáneo, amigo, salvaje cuando puedes, caballero, inteligente… Fuiste un día un beso, ahora eres ausencia, miedo, distancia, mi absurdo, mi «¿qué hice mal?», eres eso, pero no más.

​Te he borrado

Poescritos

He borrado mi registro de ti.
Sin tenerlo presente, aún tenía guardada la evidencia de tu amor caduco. De ese sentimiento “para siempre” que me habías dado en el impulso de tu juventud.
Hoy, haciendo un recuento del pasado, me he encontrado con los “te amo” y las promesas rotas que quedaron guardadas en el fondo de mis recuerdos.
Y no vas a creerlo, en el proceso de rememorarte me dí cuenta que hace mucho tiempo ya no estás en mí.
Rechace tanto pensarte, que censure tu imagen, me negué por completo a saber de tu vida e intente, fallidamente, vedar tu existencia, y con ello oculte la ventana de un futuro amanecer.
Por eso nunca lo vi, hasta que sin darme cuenta y sin querer esa noche pude evocarte y ponerle fin a la influencia que ejercías en mí.
Ahora no me ha costado nada.
Sólo he tenido un mal sabor de boca al enumerar los daños y las cicatrices que me habías dejado, pero ya todo esta bien, no me dueles.
Debo confesar que se me escaparon algunos suspiros al leer los e-mails de antaño, pocos por cierto, que solías mandar cuando necesitabas algo. Después sonreí, es increíble que estuviera tan enamorada de ti y las sensaciones que provocabas en mí.
El amor tiene formas peculiares de manifestarse y también de morir.
¿Recuerdas todo lo que te lloré?
Es increíble como el dolor puede perder a la gente, y yo me extravié por un largo tiempo hasta que decidí encontrarme. Creía que jamás podría dejar de sentirte, pero vaya que lo he hecho, aunque no fue fácil.
Sin embargo, como la adolescente que era crecí y también lo hicieron mis expectativas, mi amor propio y sobre todo la decepción de lidiar con tus mentiras.
¿Recuerdas cuantas veces te llame sin obtener respuesta?
Te aseguro que no lo volvería a hacer dos veces.
Si bien es cierto que el primer amor no se olvida, también es verdad que nada es para siempre.
Por ello, aunque te había eliminado tiempo después de tu partida, hoy he vaciado la papelera que había dejado arrumbada y con ello se fueron los remanentes de ti.
Hoy estoy tranquila y sobre todo feliz.