Eres mi nada oculto en el pensamiento distante, mi pudo ser en mis noches de desvelo, mi confusión en aquel suspiro ciego… Eres ese beso que no debió de haber sucedido, eres mi anhelo ya perdido, eres mi espera, la añoranza, mi desesperanza. Eres mi «lo prefiero como amigo» (a no tenerle). Eres silencio. Ese silencio.
Eres este escrito, cada palabra, cada pausa, cada punto, cada letra… Cada búsqueda al pronunciarte, recordarte. Eres desconcierto, eres mis nervios, eres decisión y olvido… Eres lo que nunca fuiste, y lo que nunca sera; eres tuyo, quizás suyo pero no mío. Hombre lejano, momentáneo, amigo, salvaje cuando puedes, caballero, inteligente… Fuiste un día un beso, ahora eres ausencia, miedo, distancia, mi absurdo, mi «¿qué hice mal?», eres eso, pero no más.
