Cambié el vodka por un poco de tequila, aunque confieso que lo primero que abandoné fueron unas cuantas cervezas y un vino tinto de pacotilla.
En el día quinto mi presupuesto se había desvanecido y del ron pase a la caña con refresco y le di pasos a mis bajos instintos.
En el día siete la caña sola bastaba pero para el día ocho la cruda mortal me alcanzaba.
Ayer di la vuelta y me embriague con café, aunque después de la cuarta taza seguí pensando que algo no estaba bien.
Hoy he caído más bajo y tras mucho humo y tabaco, alguien me dijo que Tonayan estoy tomando.
(Continuará…)
