Un par de veces

Poescritos

Hubo un par de veces en las que no quise soltarte, en las que me aferré a ti en un abrazo, en las que implore por tu falso beso de despedida, en las que rogué porque el milagro del amor naciera entre nosotros.
Sólo hubo silencio, y gestos y manos, y más silencio y más de mis manos encarcelando las tuyas, con mis gestos que no querían soltarte.
Hubo un par de veces en las que creí que esa era la última vez que te veía, que te hacía mio, que me condenaba tuya, que mis piernas entrelazaban tu pelvis, a modo de soborno, en modo egoísta, en una guerra perdida.
Hubo una sonrisa, y miedo y tristeza, y más miedo y más tristeza sofocando tu alegría, mi miedo opacando la mía cuando tú partías de aquella puerta como lo hacen los antienamorados, y yo no quería, ni soportaba verlo.
Fueron un par de veces, sí, que mi miedo itinerante te dijo adiós, intuyendo lo que ya sabía: no habría una próxima vez… pero seguimos.
Sin embargo, poco tiempo después, la última ocasión, ni me despedí, ni recuerdo tu falso gesto de tus labios en mis labios, ni lo supe, ni lo intuí, ya me había acostumbrado al proceso de tus huidas y mis venidas, todo fue igual, pero algo se ha borrado de mi memoria.
La última vez, no lo fue para mí, te vi bajar las escaleras, un paso cada vez más rápido que el otro, como lo habitual. La lluvia caía, tan rápido como mi anhelo de verte otra vez.
Pero no, no hubo otra vez. ¿Tú sí lo sabías?