El anhelaba quererme pero ya para qué.
Yo lo había amado por años y nunca volteó a mi dirección.
Siempre se encontraba navegando por otros destinos y otras tormentas.
Me dedique a esperarlo en aquel muelle para que cuando desembarcara lo primero que viera fuera a mí, pero en incontables veces nunca lo hizo.
Por un buen tiempo no deserte hasta que me canse y separe nuestros caminos, en silencio, sin hacer ruido.
Él se fue a la mar sin ningún ancla y yo decidí no esperar más y me lancé a descubrir tierra firme.
Ahora, que la vida me sonreía y lo había enterrado por completo, la vida tuvo una manera muy irónica de reconectar nuestros destinos.
Cuando desembarque de mi ultimo viaje al extranjero ahí estaba él, recargado en una pared, con la mirada pérdida y su ropa sacudida por el feroz viento.
Los muertos también se levantan, pensé.
Parecía ansioso, malhumorado, había algo diferente en él, por supuesto había cambiado. Yo avanzaba sin dejar de observar su silueta mientras se fumaba un cigarro o al menos lo intentaba.
Nuestro reencuentro se dio como algo fortuito -increíblemente-, él no estaba ahí por mí como nunca lo estuvo antes, pero cuándo nuestras miradas se encontraron pude ver el brillo en su mirada, ese que tienes cuando encuentras tu juguete favorito, ese que creías haber perdido.
Me quedé estupefacta. No sabía que hacer y por unos cuantos segundos que me parecieron eternos pensé seriamente en echarme a correr… Hasta que el dijo mi nombre y camino hacia mí.
Salí de mi ensimismamiento e intente fingir mi mejor sonrisa.
No permitiría que ese hombre se enterara de nada y mucho menos que me afectará como lo había hecho en el pasado.
Yo había crecido y sobre todo aprendido que la vida es muy corta cómo para desperdiciarla en anhelar que alguien te ame…
Él quería quererme, tenerme, pero ya para qué. Ya era demasiado tarde.
Poescritos
Te he borrado
PoescritosHe borrado mi registro de ti.
Sin tenerlo presente, aún tenía guardada la evidencia de tu amor caduco. De ese sentimiento “para siempre” que me habías dado en el impulso de tu juventud.
Hoy, haciendo un recuento del pasado, me he encontrado con los “te amo” y las promesas rotas que quedaron guardadas en el fondo de mis recuerdos.
Y no vas a creerlo, en el proceso de rememorarte me dí cuenta que hace mucho tiempo ya no estás en mí.
Rechace tanto pensarte, que censure tu imagen, me negué por completo a saber de tu vida e intente, fallidamente, vedar tu existencia, y con ello oculte la ventana de un futuro amanecer.
Por eso nunca lo vi, hasta que sin darme cuenta y sin querer esa noche pude evocarte y ponerle fin a la influencia que ejercías en mí.
Ahora no me ha costado nada.
Sólo he tenido un mal sabor de boca al enumerar los daños y las cicatrices que me habías dejado, pero ya todo esta bien, no me dueles.
Debo confesar que se me escaparon algunos suspiros al leer los e-mails de antaño, pocos por cierto, que solías mandar cuando necesitabas algo. Después sonreí, es increíble que estuviera tan enamorada de ti y las sensaciones que provocabas en mí.
El amor tiene formas peculiares de manifestarse y también de morir.
¿Recuerdas todo lo que te lloré?
Es increíble como el dolor puede perder a la gente, y yo me extravié por un largo tiempo hasta que decidí encontrarme. Creía que jamás podría dejar de sentirte, pero vaya que lo he hecho, aunque no fue fácil.
Sin embargo, como la adolescente que era crecí y también lo hicieron mis expectativas, mi amor propio y sobre todo la decepción de lidiar con tus mentiras.
¿Recuerdas cuantas veces te llame sin obtener respuesta?
Te aseguro que no lo volvería a hacer dos veces.
Si bien es cierto que el primer amor no se olvida, también es verdad que nada es para siempre.
Por ello, aunque te había eliminado tiempo después de tu partida, hoy he vaciado la papelera que había dejado arrumbada y con ello se fueron los remanentes de ti.
Hoy estoy tranquila y sobre todo feliz.
Sin lazos
Poescritos
«No crear lazos, esa era la clave. La gente tiende a decepcionarte cuando lo haces»
Espectáculo
PoescritosUnos ojos bonitos, sonrisas, caricias, unas cuantas cervezas, quizá una charla amena y después comienza el espectáculo.
Él se acerca a ti, la tensión es tanta pero no puedes evitar mirarlo a los ojos, mientras eso sucede sientes como los latidos de tu corazón se aceleran. Hubo afinidad, hay interés. Hay atracción, ya sea física o intelectual o ambas, y esto es lo que puede ser mortal: AMBAS.
Mientras él dice que le gusta tu pelo o que le fascina el color de tus ojos, se va acercando aún más, aunque lentamente lo sientes, lo sabes y no dudas lo que viene. Lo esperas con ansias.
Te besa, se besan, están los nervios a flor de piel. Piensas tantas cosas y… te congelas, te dejas llevar, te gusta y eso a su vez te puede asustar.
El beso tarde o temprano tiene que terminar. Después de unas caricias sutiles por tu cadera, por tu espalda y tu cuello, tímidamente lo ves a los ojos y le sonríes. Te ha encantado y él lo sabe.
Entrelaza sus dedos con los tuyos, te dice lo mucho que le gustas, y eso te hace sentir sumamente genial … te vuelve a besar.
Pero hay algo que no sabes: él es un patán.
En ausencia de mí
Poescritos
En ausencia de mí, no llores.
No tomes hasta olvidar.
Y sobre todo, no te enojes.
En tu camino sin mí, no maldigas, deja de fumar y por supuesto no te drogues.
No le llames.
No se te ocurra darle el sí.
Y aunque quieras no me borres.
Recuerdame de vez en cuando. Como un paño, tu bufón a tiempo completó, como lo que fui: un reloj ya obsoleto. Sin pila, sin más tiempo para dar, descompuesto por los golpes, tus descuidos, tu egoísmo puro y tus rencores.
Ah pero no me llores.
En ausencia de mí no des un paso hacia atrás, tienes permitido mirar pero sigue tu vida, armate de valores.
Me voy, por si acaso, no te aferre a mí, pues se que en tu corazón no soy más que un pasatiempo sin alma, sin esencia, sin colores.
En tus días sin mí piensa en lo nuestro pero date cuenta: ni yo te hago bien y ni a ti te importan mis anhelos, mis sueños o temores.
En ausencia de mí, a pesar de todo, del enojo, del orgullo y las distracciones, no olvides que te quise, con cariño sincero, pero sobre todo no omitas que aún te quiero.
Torrencial
Poescritos
«Nuestro amor fue torrencial, nunca lo vimos venir, pero sabíamos que tenía que acabar»
Demonios
Poescritos
«Llamale demonios, locura o errores, pero si tú no puedes curarte o librarte de ellos, nadie más lo hará»
Tus ojos
Poescritos
«No logró concentrarme, solo recuerdo tus ojos,
tus pupilas al mirarme,tu nombre lo he convertido en un verso, no te olvidó, no te conozco, no te recuerdo, sin embargo te pienso»
Té
PoescritosTé.
Chai caliente y un poco de leche, para ser exactos.
-¿Ves cómo has cambiado?
Solías decirme a manera de broma cuando no estaba de acuerdo contigo en alguna cosa.
Reía fuerte y claro con eso. Extendías tus brazos sobre mi cintura y besabas
mi frente. Terminábamos haciendo lo que querías: viendo tu película favorita, comprando el helado de tu preferencia, o tomando té en lugar de café.
Eras de lo peor, con tu ternura provocabas que te amara cada día más. Ninguno de los dos cambiaba a pesar de los años, éramos los mismos… Hasta que fuiste.
-Ahora sí, ¿Puedes ver como he cambiado?
En este momento estoy tomando té, pero quisiera tomarte en su lugar.
Ya no sonrió, deje el café y mi refri siempre está lleno de tu helado favorito.
¿Qué me has hecho?
¿Ves lo cruel que eres?
¿Por qué te fuiste?
¿Por qué me abandonaste?
¿Por qué moriste?
Curarme de ti
PoescritosEspero curarme de ti en pocos días y poder decir que ya no te pienso, que ya no te extraño, que ya no te quiero.
He empezado el proceso y la resaca que me cargo puede dar fe de ello.
Comenze a olvidarte con el primer trago de tequila, pero al cuarto tú y tus odiosos besos venían a mi pensamiento, tu sexo haciendo vibrar mi cuerpo.
Para el sexto estuve a punto de llamarte, pero el séptimo acompañado de aquel chupito de tamarindo me detuvo y mejor me puse a cantar sin remedio.
Para el octavo cuando mis lagrimas estaban apunto de salir decidi cambiar de estrategia.
Por eso hoy me he cortado el cabello, un nuevo comienzo.
Con cada mechón que caía recordaba cada uno de tus defectos, sonreía orgullosamente, y me repetía que ya no te anhelo.
Al final no me ha gustado tanto y tres horas despues la tristeza me ha alcanzado.
Ahora estoy sola, con tu recuerdo y con un corte similar al de un caballero.
¿Debería de decorolarme cada pelo?
Busco curarme de ti, pero en el desesperado intento más te recuerdo, más me hago daño, más lo lamento.
