Él creía engañarla, ella fingía creerle… Cada quien «jugaba» a su manera.
Cada uno, en el pecado, llevaba su penitencia.
Poescritos
Capítulo 5. Inicios…
Poescritos
Capítulo 5. -El final.
Poescritos

En la ocasión menos pensada me dí cuenta que me gustaba y sin mucha resistencia me deje ir y me entregue.
Mi secreto peor guardado
Poescritos
Eres mi secreto peor guardado a la una de la madrugada
cuando el insomnio ronda por mi cama y te pienso.
A las dos de la mañana cuando una llamada tuya me levanta
y te anhelo.
Mi secreto peor guardado a las tres de la mañana cuando
por azares del destino o precisión de mi camino coincidimos,
y te miro y te deseo.
Mis ojos me delatan, mis manos tratan de acariciarte y los
roces accidentales de nuestra piel traicionan mis soliloquios matinales.He jurado ignorarte más de una vez. Sin embargo,
en contradicción como suelo hacer, aquí estás tú de nuevo.
A veces cerca, a veces lejos.
En ocasiones acosándome por las noches
o en el día apoderándote de mis pensamientos.
Encerrándome en ellos en un monologo de ti.
Créeme cuando te digo que eres mi secreto peor
guardado hasta en mis sueños, en ellos me delato:
te digo, lo grito, te tengo…
Mi secreto peor guardado cuando me preguntan por ti
y les platico.
Cuando ella me pregunta si me gustas
y sin titubear se lo confirmo.
Cuando me conformo con fragmentos de ti
y aun así sonrío.
Mi secreto peor guardado cuando llega la hora de la cena
y te añoro, y te llamo y te solicito.
Cuando mi risa desvanece.
Cuando te marchas.
Cuando lo ignoras.
Cuando lo sabes.
Cuando eres un imbécil.
Eres mi secreto peor guardado cuando eres un egoísta y
quiero llorar pero no puedo.
Mi secreto peor guardado cuando rompo en gimoteos.
Cuando mis suspiros me llevan a ti.
Cuando prometo no volver a hablarte.
Cuando me preguntan que tengo.
Cuando mi amiga te odia hasta morir.
A las seis de la tarde cuando no te veo.
A las 10 de la noche cuando te escribo.
A media noche cuando te espero.
En los minutos siguientes cuando no llegas.
En las reiteradas ocasiones en las que sólo juegas… conmigo.
Desde el momento que “lo nuestro” se volvió clandestino.
Eres mi secreto peor guardado cuando nadie debería
saber de ti, pero lo hacen.
Eres mi secreto a voces.
Mi suplicio.
Mi “ya lo quiero”.
Mi secreto fallido.
Capítulo 5 -Siendo fuerte
PoescritosMi nada
PoescritosEres mi nada oculto en el pensamiento distante, mi pudo ser en mis noches de desvelo, mi confusión en aquel suspiro ciego… Eres ese beso que no debió de haber sucedido, eres mi anhelo ya perdido, eres mi espera, la añoranza, mi desesperanza. Eres mi «lo prefiero como amigo» (a no tenerle). Eres silencio. Ese silencio.
Eres este escrito, cada palabra, cada pausa, cada punto, cada letra… Cada búsqueda al pronunciarte, recordarte. Eres desconcierto, eres mis nervios, eres decisión y olvido… Eres lo que nunca fuiste, y lo que nunca sera; eres tuyo, quizás suyo pero no mío. Hombre lejano, momentáneo, amigo, salvaje cuando puedes, caballero, inteligente… Fuiste un día un beso, ahora eres ausencia, miedo, distancia, mi absurdo, mi «¿qué hice mal?», eres eso, pero no más.
Formas y colores
Poescritos
Una tarde en el puerto de Veracruz. Viviendo, observando… descubriendo.
Desolación
Poescritos
Reflejos de una noche sin luna
Flagelo del destino
Tormentoso camino sin recuerdos
Pasa la vida sin dar tiempo ni prórroga
Busco culpables entre las calles ya desoladas
Camino sin sentido
La rabia ciega la razón y grito
Maldigo
Sollozo
Cierro los ojos
Respiro
Caigo
Cuando despierto yazgo entre las sombras
Etérea
Sin sentido
Sin fuerzas
Me olvido
Te maté. Le mataron
Poescritos¿Recuerdas las incontables ocasiones en que fingí tu muerte? Negar tu existencia ya no servía.
¿Alcanzaste a leer la carta donde te describía a detalle lo fácil que era para mí? Ansiaba verte a los ojos y que te doliera.
Justo un año atrás… ¿Lo supiste?
La gente me preguntaba por ti y se me fue haciendo costumbre decir que habías muerto. Justo así de rápido como se aprenden los malos hábitos.
Se acababan las preguntas y yo disfrutaba ver la cara de aflicción que ponía mi interlocutor.
«Yo ganaba… Me volvía sádica».
Disfrutaba del dolor ajeno mientras ignoraba el mío, ese que permanecía imperceptible pero al final de cuentas estaba ahí.
¿Recuerdas nuestra primera vez juntos?
Casi me echo a llorar. Pero me aguante como lo «machito» que soy.
Tome agua hasta reventar mientras me informaban de tu llegada inesperada.
Nadie me dijo ni me pregunto si yo quería, pero algo me arrastro hacía ti, por inercia, sin razón.
Nos conocimos.
Ambos cautelosos: Yo a la defensiva, tú curioso.
Después de eso puedo enumerar perfectamente las veces que nos vimos. Recuerdo a detalle cada uno de nuestros momentos. Nuestros.
La cena. El regalo. La comida. El pescado. El viaje. El viejo. Tus parientes. Mis celos. El puente. Los bordados. La bolsa que aún conservo a mi lado…
Cuando me fui, sabía que no quería volver a verte. No me pertenecías y yo era demasiado «niña» para entenderte.
Antes, no podía anhelar lo que desconocía. Pero ahora no quería extrañar a quien no lo merecía.
Por eso no volví, por eso no te busque. Por eso mismito te asesine. Ya no quería sentirme aludida.
Y mira que a mi no me gusta mentir… Pero fue una elección piadosa, mi escapada, mi victoria. Mas resulto que al final de cuentas no lo hice, no mentí.
Hace poco rebuscando mis raíces y labrando de paso un nuevo camino hacia a ti me lo han dicho y también que a menudo preguntabas por mí.
«¿Como está la niña?» solías decir.
¿Alguna vez me llamaste hija?
Deveras que algunas veces desee verte sufrir, sin embargo ahora el dolor me atormenta a mí.
Hace un año en el imaginario yo te maté y resulta que en esa fecha en realidad te mataron.
Sin saberlo, dime padre, ¡¿de verdad lo he provocado?!
Cuidado con lo que deseas, me habían sentenciado.

Limbo
Poescritos
¿Por qué una mujer no supera a su ex?
Poescritos¿Por qué no puede olvidar a ese hombre? Ese al que tanto amo, con el que compartió momentos maravillosos pero también tormentosos.
Ciertamente no lo sé. Cada fémina es diferente, cada quien sufre a su manera, cada quien vive a su estilo y se hace daño como mejor le resulta.
Lo cierto es, que podría ser, que no lo supera porque no se ha detenido a vivir el presente y constantemente piensa en el futuro, en ese que ya no existirá; en los planes fallidos; en las experiencias perdidas…
Y sobre todo, no dejan de rondar por su mente las típicas preguntas:
¿En que falle? ¿Por qué no me quiere? ¿Qué tengo de malo? Si le di todo, ¿por qué me dejo? Y entre muchos problemas consigo misma, algunas veces el meollo del asunto se reduce a uno importante: su autoestima.
En lugar de lamentarse y vivir de lo que fue y lo que pudo haber sido. Debería de cuestionarse: ¿Por qué no me quiero? ¿Por qué me cuesta tanto seguir adelante? ¿ En realidad era amor?
No está mal sufrir por alguien, al final de cuentas cuando depositas tus ilusiones en una persona y te dejas llevar por las emociones es natural que salgas herido si las cosas no salen bien. Pero, por qué atar nuestra vida a un dolor, que aunque no se crea, es temporal.
Tu corazón «esta herido», tu orgullo también. Sí, aunque a veces se niegue. Si te preguntas. ¿ que hice mal, porque me dejo? Justo cuando creías que estabas haciendo las cosas bien, déjame decirte que una parte de tu orgullo esta herido.
Deja de creer que eres imperfecta, simplemente no son compatibles y a veces es mejor soltar algo que es dañino para ti (o ambos), que aferrarse a una relación que a largo plazo sólo va a causar mucho daño.
Si te dejo, si se dejaron, tomate tu tiempo. Invierte en ti, en ser una mejor persona, seguir tus metas, cumplir tus sueños, en hacer lo que te hace feliz. Muchas veces estar sólo está bien, y es importante amarse a si mismo y gustarse para ser capaz de dar y demostrar un amor sano a los demás.
Hay que recordar que un fracaso es una oportunidad de aprender, darse un tiempo, reconocer lo que se hizo mal, una oportunidad para mejorar, levantarse y avanzar.
Lo que yo escribo aquí, no es una ley, pero si una realidad para muchas e incluso muchos. ¿Por qué no lo superas? Analizalo, piénsalo, resumelo, pero al final de cuentas tu tienes la decisión, por muy difícil que sea.
Elige ser feliz, a tu manera, sin lastimar a los demás, pero eligelo, sanate, si ya te estancaste un tiempo, llegó la hora de determinarse y avanzar.

