Él no era una excepción a la regla, siempre lo supo. Nunca debió esperar nada, hasta que lo hizo.
Quebró sus códigos, uno tras otro; su interés crecía, su disposición, sus ansias, su anhelo, su deseo, su aprecio, su desesperación.
Sentir su mirada en ella, sus labios, sus manos… el sonido de su risa, el sarcasmo de su voz, lo perspicaz de su mente y el misterio de su corazón, los tatuajes en su piel y su característico olor a tabaco… Todo ello le producía una descarga enorme de endorfinas y serotoninas, le causaba expectativa, esperanza, sueños e inseguridad.
Y lo odiaba, (por supuesto lo deseaba).
Hasta encontrase inmersa en el café de sus ojos, en el palpitar de su pecho, en la calidez de sus manos, en el sonido de su respiración, en el recuento de sus lunares, en lo grave de su voz, hasta que recordaba… La verdad, la triste verdad: anhelaba a esa alma libre que cabalga lejos, sin retorno, sin pausa, sin empatía, falto de sinceridad, de interés, sin querer ser «suyo».
Aquel chipi chipi en su corazón la mojaba lentamente y con calma, con toda la maliciosa intención, pero no había más, nada más de lo que ella podía esperar.
Respiraba en su cuello y hacia vibrar su cuerpo, a mordidas le arrancaba suspiros, latidos, gemidos, al mismo tiempo que sentía su sonrisa traviesa a través de los poros de su piel… y pasaba, terminaba, se iba sin decir adiós.
En otro momento, otro segundo, inexplicablemente, sin aviso ni permiso, se convertía en tornado, no por su tremenda potencia o pasión, sino porque sólo la destruía a su paso. ¡Absurdamente! Sin durar, torrencialmente, ambiguamente, estúpidamente, como el «dedo de la muerte».
Y a pesar de todo, ahí estaba, pensándolo, recordándolo, deseándolo a su lado, buscando una incoherente explicación. Mujeres… Hombres.
Fue de lo peorcito. No, me retracto. Es de lo peor.
Autor: Laura Vego
Pecado
PoescritosÉl creía engañarla, ella fingía creerle… Cada quien «jugaba» a su manera.
Cada uno, en el pecado, llevaba su penitencia.
Capítulo 5. Inicios…
Poescritos
Capítulo 5. -El final.
Poescritos

En la ocasión menos pensada me dí cuenta que me gustaba y sin mucha resistencia me deje ir y me entregue.
Mi secreto peor guardado
Poescritos
Eres mi secreto peor guardado a la una de la madrugada
cuando el insomnio ronda por mi cama y te pienso.
A las dos de la mañana cuando una llamada tuya me levanta
y te anhelo.
Mi secreto peor guardado a las tres de la mañana cuando
por azares del destino o precisión de mi camino coincidimos,
y te miro y te deseo.
Mis ojos me delatan, mis manos tratan de acariciarte y los
roces accidentales de nuestra piel traicionan mis soliloquios matinales.He jurado ignorarte más de una vez. Sin embargo,
en contradicción como suelo hacer, aquí estás tú de nuevo.
A veces cerca, a veces lejos.
En ocasiones acosándome por las noches
o en el día apoderándote de mis pensamientos.
Encerrándome en ellos en un monologo de ti.
Créeme cuando te digo que eres mi secreto peor
guardado hasta en mis sueños, en ellos me delato:
te digo, lo grito, te tengo…
Mi secreto peor guardado cuando me preguntan por ti
y les platico.
Cuando ella me pregunta si me gustas
y sin titubear se lo confirmo.
Cuando me conformo con fragmentos de ti
y aun así sonrío.
Mi secreto peor guardado cuando llega la hora de la cena
y te añoro, y te llamo y te solicito.
Cuando mi risa desvanece.
Cuando te marchas.
Cuando lo ignoras.
Cuando lo sabes.
Cuando eres un imbécil.
Eres mi secreto peor guardado cuando eres un egoísta y
quiero llorar pero no puedo.
Mi secreto peor guardado cuando rompo en gimoteos.
Cuando mis suspiros me llevan a ti.
Cuando prometo no volver a hablarte.
Cuando me preguntan que tengo.
Cuando mi amiga te odia hasta morir.
A las seis de la tarde cuando no te veo.
A las 10 de la noche cuando te escribo.
A media noche cuando te espero.
En los minutos siguientes cuando no llegas.
En las reiteradas ocasiones en las que sólo juegas… conmigo.
Desde el momento que “lo nuestro” se volvió clandestino.
Eres mi secreto peor guardado cuando nadie debería
saber de ti, pero lo hacen.
Eres mi secreto a voces.
Mi suplicio.
Mi “ya lo quiero”.
Mi secreto fallido.
Capítulo 5 -Siendo fuerte
PoescritosMi nada
PoescritosEres mi nada oculto en el pensamiento distante, mi pudo ser en mis noches de desvelo, mi confusión en aquel suspiro ciego… Eres ese beso que no debió de haber sucedido, eres mi anhelo ya perdido, eres mi espera, la añoranza, mi desesperanza. Eres mi «lo prefiero como amigo» (a no tenerle). Eres silencio. Ese silencio.
Eres este escrito, cada palabra, cada pausa, cada punto, cada letra… Cada búsqueda al pronunciarte, recordarte. Eres desconcierto, eres mis nervios, eres decisión y olvido… Eres lo que nunca fuiste, y lo que nunca sera; eres tuyo, quizás suyo pero no mío. Hombre lejano, momentáneo, amigo, salvaje cuando puedes, caballero, inteligente… Fuiste un día un beso, ahora eres ausencia, miedo, distancia, mi absurdo, mi «¿qué hice mal?», eres eso, pero no más.
Formas y colores
Poescritos
Una tarde en el puerto de Veracruz. Viviendo, observando… descubriendo.
Felicidad
Sin categoría
Una bella sonrisa
Momentos.
Fuego
Sin categoría
Cocineros de una pequeña cocina japonesa en Xalapa, Veracruz.
Desolación
Poescritos
Reflejos de una noche sin luna
Flagelo del destino
Tormentoso camino sin recuerdos
Pasa la vida sin dar tiempo ni prórroga
Busco culpables entre las calles ya desoladas
Camino sin sentido
La rabia ciega la razón y grito
Maldigo
Sollozo
Cierro los ojos
Respiro
Caigo
Cuando despierto yazgo entre las sombras
Etérea
Sin sentido
Sin fuerzas
Me olvido

